
En la imagen superior, larvas de dorada que, en unos meses, llegarán a nuestros platos. Casi todos torcemos el gesto al oir hablar de acuicultura. Sin embargo, los pescados así obtenidos no sólo representan ya más del 40 por ciento del que ingerimos; sino que son la única alternativa viable para garantizar la alimentación de una población mundial creciente, y de una manera sostenible.

Aunque para ello hay que cambiar ciertos hábitos de cultivo: ¿tiene sentido que para conseguir un kilo de atún en granja haya que facilitarle cinco kilos de pescado? Un dato: en torno a un 20 o un 25 por ciento de los animales que se capturan se utiliza para fabricar el pienso que luego comen los ejemplares en cautividad.

Para los que desconfían de sus cualidades en el plato, para
este reportaje en el XL Semanal, entrevisté a cocineros como Juan Mari Arzak (Arzak), Hilario Arbelaiz (Zuberoa) o Juan Antonio Medina (Zalacaín): todos ellos defendieron las virtudes del pescado de piscifactoría. Aunque, al mismo tiempo, aseguraron que ellos no lo servían en su restaurante.
Las fotos están tomadas en las instalaciones del
grupo TinaMenor S.L., en Pesués (Cantabria). La empresa cría alevines de peces y semillas de molusco que después terminan de crecer en otras granjas de engorde. Por un problema de edición, su nombre no apareció mencionado en el artículo del Xl Semanal. Desde aquí, les reitero mis disculpas.







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